Apartadas playas de arena blanca, valles exuberantes y un auténtico tesoro de monumentos históricos: su isla tropical le espera.

Antiguas reliquias, pueblos de montaña y vistas panorámicas: Kos es una isla tan hermosa como reconfortante

Agrestes acantilados blancos que se alzan hacia el cielo, playas de aguas cristalinas y frondosos paisajes exuberantes que se extienden hasta más allá de donde alcanza la vista. Kos es la belleza hecha isla. En cuanto ponga un pie en sus tierras, descubrirá todo un tesoro de antiguos monumentos, prístinas playas y pueblos de montaña tradicionales.

El pintoresco puerto de Kos y su mágico ambiente le cautivarán desde el primer momento. Sus innumerables reliquias antiguas se integran en la vida moderna y en su amplia variedad de tabernas, monumentos y museos. Descubra el castillo medieval de los Caballeros y explore con tranquilidad el pasado de la isla.

Adéntrese en la campiña y recorra la isla para explorar los incontables tesoros naturales e históricos que esperan a ser descubiertos. En los altos acantilados blancos encontrará secretos rincones apartados, como la playa de Bravo. Los pintorescos pueblos de montaña emergen de los densos bosques. Y las reliquias antiguas le transportarán a los tiempos de Hipócrates.

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En un claro del frondoso bosque de pinos emerge el impresionante Asclepeion, un antiguo centro de salud y sanación que data del siglo IV a. C. Con vistas panorámicas de la isla y Turquía en el horizonte, es un enclave realmente inspirador. El imponente templo dórico dedicado a Asclepio, con columnas infinitas que apuntan al cielo, albergan tres niveles de reliquias y una historia que le transportará de inmediato al mundo de la antigua Grecia.

Protegido por frondosos bosques con vistas al mar, el pueblo de Zia, en las laderas del monte Dikeos, le da la oportunidad de conocer mejor el estilo de vida autóctono. Las paredes y tiendas del pueblo están repletas de artesanía local. El aire trae el aroma amaderado de las hierbas de la zona, y los edificios tradicionales permanecen intactos desde largo tiempo atrás. Suba hasta la catedral para contemplar unas impresionantes vistas panorámicas del pueblo y la isla y relajarse en su apacible y cálida atmósfera.