La isla de Quíos: un paraíso de pura belleza repleto de mitos, maravillas, misterios y conquistas militares.

Quíos cuenta con una mezcla perfecta de historia y encanto: desde una impresionante belleza natural hasta cuentos y mitos legendarios.

Los misterios y la belleza de Quíos, con una historia que se remonta a la antigüedad, llenan indudablemente los corazones y los pensamientos de aquellos que la visitan. Se rumorea que esta antigua isla vio nacer a Homero, el poeta griego por antonomasia, quien enseñaba a sus alumnos y narraba sus poemas en la Daskalopetra o “Piedra del maestro”.
Explore Quíos a pie para pasear desde la playa de piedras negras volcánicas de Mavros Gialos hasta el pueblo abandonado de Anavatos. Sus habitantes, en un intento de escapar de las tropas otomanas, buscaron refugio en el cercano monasterio de Néa Moní, donde finalmente fueron descubiertos. Actualmente, este pueblo abandonado en la ladera continúa inhabitado en recuerdo a los hechos que allí acontecieron.
Además de su rico legado histórico, la isla de Quíos se presenta hoy como un destino cosmopolita. Aquí se producen miles de cajas de frutas cítricas como naranjas y limones, impregnadas por un cálido sol. Al sur de la capital de la isla, la ciudad de Quíos, se encuentra la ciudad de ladrillo rojo de Kambos, donde podrá contemplar los huertos de naranjas y limones, y degustar un buen bocado de estos cítricos.
No olvide visitar también los famosos árboles de mástique, los cuales producen una resina en forma de gota que resulta en una goma dulce y deliciosa. El mástique se usa, entre otras aplicaciones, para elaborar licores locales, masas de repostería y helados. Esta resina se considera un tesoro local. De hecho, tuvo tal importancia para los otomanos que su robo estaba castigado con la pena de muerte.

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Viaje al interior de la isla desde el puerto de Quíos hasta el monasterio de Néa Moní, declarado Patrimonio de la Humanidad. El monasterio, reflejo de las influencias arquitectónicas bizantinas, alberga conocidos mosaicos como el Arresto de Jesús y Las tres Marías. Gracias a la preservación de sus reliquias y tesoros, Néa Moni fue uno de los monasterios más ricos del Egeo durante la Edad Media. Posteriormente, fue destruido por diferentes conquistas y terremotos en el siglo XIX y quedó en estado de ruina.

El pueblo abandonado de Anavatos es todo lo que queda de una antigua comunidad que allí residía. Construido durante la época medieval en las montañas del Provatás, Anavatos quedó inhabitado y en ruinas tras el trágico final de sus habitantes durante la guerra de Independencia de Grecia de 1822, justo antes de que el terrible terremoto de 1881 marcara el destino del pueblo. Explore los increíbles restos del pueblo en la ladera y disfrute de los fascinantes atardeceres que ofrece este memorial.